En Inglaterra las carreteras se suelen congelar en invierno, lo que las convierte en un peligro para los automovilistas. Así es que el gobierno, o mejor dicho la Agencia de Carreteras (Highways Agency), planea calentar las rutas británicas con la energía solar.

La idea es instalar tuberías bajo las carreteras que recogerán energía solar, o mejor dicho el calor del sol, que transformarán en energía para almacenarla y utilizarla en invierno. Por ahora es un plan piloto que se ampliará a otras rutas si tiene éxito.
La tecnología ya está en uso para la climatización de edificios, lo que ayuda a reducir la factura de electricidad y a disminuir las emisiones de gases invernadero.
Se trata de tuberías de plástico rellenas de agua, justo bajo la superficie de la carretera. El sistema funciona cuando ese agua se calienta en verano a 40º, así es bombeada a tuberías totalmente aisladas con poliestireno. Luego en invierno, cuando se detectan temperaturas de 2ºC el agua vuelve a ser bombeada hacia las carreteras para calentar el suelo, y así evitar la formación de hielo.
Por ahora sólo se instalará en los puntos más fríos, ya que es muy costoso el sistema. Ya se realizó un ensayo de dos años en una carretera de poco tráfico cerca del área de servicios de Toddington, en la M1.
El calor recogido durante el verano de 2006 fue suficiente para evitar que las carreteras se congelaran en el invierno siguiente. Lograron que se mantuviera unos 3ºC más caliente que el suelo de alrededores.
Lo interesante es que ese mismo calor almacenado durante el verano se puede utilizar para calentar y refrigerar los edificios cercanos.